Opinion

Paracaídas

Los conductores me van a odiar al leer esto

Rogelio GUEDEA

Es cierto que ha causado muchos estragos la ampliación de la autopista Colima-Manzanillo que se realiza para poder mejorar el tráfico portuario y su salida hacia la capital del estado. La empresa encargada de las obras asume sin duda que la planeación ha dejado mucho que desear y en las últimas semanas se han incrementado los niveles de control vehicular, más señalamientos, mejor acceso a las rutas alternas, más coordinación en los trabajos. El gobierno del Estado también ha impulsado una mayor sinergia con la empresa responsable y coordinado reuniones para darle solución a esta problemática. Nada que no sepamos. Las protestas y el malestar ciudadano siguen, sin duda, pero no ha habido hasta hoy una seria autocrítica de lo que estamos haciendo también como conductores, más allá de los accidentes ocasionados por los tráileres y otros vehículos de carga pesada. No, esta vez hablo de los conductores comunes y corrientes, muchos de los cuales no sólo no respetan los señalamientos viales, sino que incluso los violan sin importar el riesgo que esto conlleva para todos aquellos que toman sus debidas precauciones.

Es cierto que todos queremos llegar a nuestro destino lo más rápido posible, pero yo que viajo seguido a Tecomán me doy cuenta que la mayoría de los conductores no respetan nada y usan a su antojo carriles no permitidos, de manera intempestiva y creando atascos vehiculares innecesarios. ¿Hace falta incrementar la presencia de la guardia Nacional?

Creo que tendrían que poner a un guardia por conductor. No, no se trata de poner más guardias, más topes, más boyas, más vialetas, más trafitambos, etcétera. Se necesita un poco, solo un poco más de educación vial por parte de los ciudadanos que se trasladan de Colima a Manzanillo o viceversa, por el bien de ellos y por el bien de los demás conductores, a quienes no sólo enfurecen con esas actitudes gandallas sino que, lo que es aún peor, los ponen en peligro.

Me tocó ver el otro día cerca de Tecolapa a una mujer de un coche sedán que cayó en una cuneta y ya no supo cómo salir, entorpeciendo el tráfico que, al igual que ella, habían tomado ese mismo atajo prohibido, poniendo en riesgo a los conductores que iban en el sentido correcto.

En fin: esta es la clase de autocrítica que debemos hacer ahora también, si es que queremos contribuir a que haya menos accidentes viales en la autopista, menos muertes y mejor fluidez en el tránsito vehicular a la hora de viajar a Tecomán, Armería, Manzanillo o localidades circunvecinas.

Rogelio Guedea

rguedea@ucol.mx

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website: www.rogelioguedea.com

twitter: @rogelioguedea

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