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Crece la oposición a la ampliación del Puerto de Manzanillo en Laguna de Cuyutlán

Redacción – Dimensión

El proyecto de ampliación del Puerto de Manzanillo, con una inversión estimada en 64 mil millones de pesos y que contempla intervenir alrededor de 340 hectáreas de la Laguna de Cuyutlán, enfrenta una creciente oposición por parte de pescadores, salineros y organizaciones ambientalistas, mientras continúa la elaboración del estudio de impacto ambiental.

De acuerdo con la Administración del Sistema Portuario Nacional (Asipona) Manzanillo, la obra abarcaría un polígono de aproximadamente mil 880 hectáreas y requeriría cerca de 15 mil millones de pesos de recursos públicos, mientras que el resto de la inversión provendría del sector privado.

CUYUTLÁN, UN HUMEDAL DE ALTA BIODIVERSIDAD

El colectivo Salvemos Cuyutlán ha advertido sobre los posibles impactos ambientales del proyecto y señala que dentro del área contemplada existen alrededor de 305 hectáreas de vegetación considerada en riesgo.

Entre ellas se encuentran 119 hectáreas de manglar, 75 de selva baja caducifolia y 93 de vegetación halófila, ecosistemas que cumplen funciones importantes para la conservación de la biodiversidad y el equilibrio ambiental de la zona.

La Laguna de Cuyutlán concentra, además, cerca del 90 por ciento de los humedales existentes en Colima y constituye un hábitat para más de 180 especies de aves, según información recopilada por organizaciones y especialistas.

Miriam Saenz, investigadora socioambiental e integrante del colectivo, sostuvo que los procesos de consulta han sido insuficientes y señaló que continúa existiendo una falta de interlocución entre las autoridades, la Asipona y las comunidades que podrían verse afectadas por el proyecto.

La inconformidad se hizo evidente el sábado 5 de septiembre, cuando alrededor de 300 personas se manifestaron durante un acto relacionado con el Segundo Informe de Gobierno de Claudia Sheinbaum en Colima. Los inconformes interrumpieron el discurso para cuestionar el avance de los trabajos pese a que la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) aún no ha concluido.

ESTUDIO AMBIENTAL CONTINÚA EN PROCESO

El lunes, la presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que la evaluación ambiental del proyecto continúa pendiente. El estudio está siendo elaborado por la Universidad de Colima y posteriormente deberá ser presentado ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), dependencia encargada de analizarlo y determinar si resulta viable, así como de autorizar o negar la MIA.

Por su parte, la Asipona ha señalado que el proyecto contempla más de 40 medidas de mitigación, compensación, conservación, monitoreo científico y participación comunitaria, como parte de las acciones previstas para reducir sus posibles impactos.

Sin embargo, organizaciones opositoras han denunciado la construcción de una barda y la realización de trabajos de dragado en el denominado Vaso II de la laguna. La Asipona, en tanto, se ha deslindado de esas acusaciones y sostiene que las labores observadas corresponden a trabajos de desazolve realizados en otras áreas.

PESCADORES Y SALINEROS, ENTRE LOS SECTORES PREOCUPADOS

Además de la preocupación ambiental, el proyecto ha generado inquietud entre los sectores productivos que dependen directamente de la laguna.

La producción artesanal de sal representa una fuente de empleo directo e indirecto para más de mil 500 familias, de acuerdo con cifras citadas por especialistas.

Los pescadores, por su parte, consideran que las aguas ubicadas dentro y en las inmediaciones del Vaso II constituyen una de las zonas de mayor concentración de peces, por lo que advierten que cualquier modificación del ecosistema podría tener repercusiones en sus actividades y en la economía de las comunidades que dependen de la pesca.

Así, mientras el proyecto portuario avanza en su proceso de evaluación, la disputa por el futuro de la Laguna de Cuyutlán mantiene enfrentados dos intereses: la expansión de una de las principales infraestructuras portuarias del país y la defensa de un ecosistema considerado estratégico para la biodiversidad y las actividades productivas de la región.

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