Genio y figura
Con qué cara exigimos cine de calidad
Francisco BUENROSTRO
Mucho se ha hablado de que para que los cineastas mexicanos puedan destacar tienen que irse al extranjero, siendo los tres mejores ejemplos de esta teoría, sin lugar a dudas, Cuarón, Del Toro y González Iñarritu. Sin embargo, creo que criticar al sistema, como público, nos busca eximir de la responsabilidad de ser más críticos con nosotros mismos, basta señalar que las cintas mexicanas más taquilleras de la historia son muy malas, desde el punto de vista que se les juzgue (sin apasionamientos, ni patriotismos, por favor).
Basta señalar que la película mexicana más taquillera de todos los tiempos es No se aceptan devoluciones, del 2013, con una recaudación en cines de $600.3 millones de pesos, casi el doble que Nosotros los nobles, que el mismo año, se instaló en el segundo lugar de esta clasificación, con $340.2 MDP. Y el tercer sitio de taquilla en la historia del cine nacional es el mejor ejemplo de lo que señaló: No Manches Frida 2, del año 2019, que alcanzó los $329.3 MDP.
No es que no tengamos cineastas de calidad, es que en México con muy poquito nos conformamos, es la realidad, se tenía que escribir y se escribió, ni modo, por eso es que el cine mexicano difícilmente va a tener un mayor número de producciones de calidad, porque de que las hay, las hay, pero de pronto ganan Arieles o premios en el extranjero y en taquilla resultan un rotundo fracaso, lo cual nos reafirma mi punto.
Ahora, tampoco es que todo lo que relumbra es oro, porque aún los directores consagrados de nuestro país como Alfonso Cuarón, que han hecho cintas magistrales como Gravedad o en su momento Sólo con tu pareja (por cierto, la excepción a la regla, porque fue muy taquillera y mexicana, cien por ciento), pero también ha realizado películas insufribles como Roma, que por más que le busquen el lado artístico es más pose que otra cosa.
Mismo caso el de Alejandro González Iñarritu, que con Birdman o The Revenant alcanzó altos niveles de virtuosismo, pero que con Bardo entregó un producto sobrevalorado y pretencioso, que espero no vuelva a repetir ahora con Digger, que seguramente espera Tom Cruise le dé el Oscar que tanto se le ha negado, aunque para los estándares de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, ya todo está cargado de política e ideología a modo, dejando de lado una valoración artística real, basta recordar la burla de nominar a Emilia Pérez, teniendo el descaro de darle el Oscar a mejor tema musical a una aberración de canción como lo es El Mal, de la misma película, sobre el rolonón Never Too Late, del maestro Elton John.
Pero ya sin salirme del tema, si queremos que mejore la industria del cine en nuestro país, claro que debe haber oportunidades, capacitación y financiamiento para nuevos talentos; pero, sobre todo, las audiencias debemos acudir a ver películas mexicanas que no sólo protagonicen Adrián Uribe, Omar Chaparro o Mauricio Ochmann.
Ahora bien, si sólo queremos comedias o dramas simplones, con guiones super básicos, pésimas actuaciones y raquítica producción, adelante, pero luego no nos andemos poniendo exquisitos ni exigentes, total en gustos se rompen géneros.
Por cierto, no hice ninguna crítica negativa a la filmografía de Guillermo del Toro porque es perfecta, inigualable, sí, incluso El callejón de las almas perdidas, y no pienso discutirlo. Hasta la próxima.
