México debe “ponerse el cinturón” rumbo a la revisión del T-MEC: Comce
México debe minimizar la incertidumbre para continuar siento receptor de inversiones extranjeras
Redacción – Dimensión
Kenneth Smith, presidente del Comité Empresarial Bilateral México-Estados Unidos del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (Comce), advirtió que el proceso de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que iniciará formalmente en 2026, será complejo, aunque destacó que existe un amplio respaldo en la Unión Americana para extender el acuerdo comercial.
Smith, quien participó la semana pasada en la audiencia organizada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR por sus siglas en inglés), explicó que el proceso de consultas públicas recibió alrededor de mil 500 cartas, de las cuales, “más del 75% hablan específicamente de la necesidad de extender el tratado por otros 16 años”. Solo 2% pidió su cancelación.
Sin embargo, subrayó que incluso los sectores que respaldan al T-MEC plantearon preocupaciones y áreas de mejora.
“La gran mayoría de los comentarios son favorables, pero también incluyen recomendaciones muy específicas sobre cómo mejorar su operación y asegurar el cumplimiento de los tres países”, dijo.
Entre los puntos señalados por organizaciones empresariales estadounidenses como la Cámara de Comercio, Business Roundtable y la Asociación Nacional de Manufactura, está el seguimiento a las reformas constitucionales en México y su impacto en el clima de inversión.
El informe que la USTR debe presentar al Congreso estadounidense en enero es clave para conocer el alcance de la revisión. Pero hoy no existe claridad sobre su contenido. Smith indicó que hay tensión entre la administración y el Congreso, que exige transparencia y un documento por escrito.
“No sabemos si el gobierno va a entregar un reporte detallado o si solo habrá audiencias a puerta cerrada. Esa es la duda que tiene el Congreso en este momento”, subrayó.
Eso significa que la incertidumbre podría prolongarse durante el primer trimestre de 2026 y esto puede tomar todo el año o incluso extenderse a revisiones anuales en 2027 y 2028.
Frente a declaraciones recientes del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre una posible salida del acuerdo, Smith fue enfático sobre que es una probabilidad baja, y consideró estos mensajes como herramientas de presión negociadora, más que amenazas reales.
En este sentido, de cara al proceso, el especialista insistió en que México no debe improvisar.
“Si Estados Unidos pone el tema sobre la mesa, no podemos empezar a pensar qué vamos a hacer en ese momento. Hay que trabajarlo desde ahora”, aseguró.
Asimismo, destacó que México, Estados Unidos y Canadá pueden aprovechar la revisión para impulsar políticas comunes en dos frentes: combatir prácticas desleales de comercio e impulsar inversiones estratégicas en semiconductores, inteligencia artificial, equipo médico y centros de datos.
“México es indispensable para que Estados Unidos pueda competir con éxito en el futuro con China y otras regiones del mundo”, afirmó.
Por su parte, Antonio Ortiz Mena, presidente del Comité Técnico de Estrategia del T-MEC del Comce, complementó la visión.
“Hay que ver la revisión del T-MEC como subirnos al ratón loco. Habrá subidas, bajadas y frenones, pero vamos a llegar a buen puerto”, dijo.
Para Ortiz Mena, el objetivo central de México debe ser reducir la incertidumbre provocada por acciones unilaterales de Estados Unidos, como los aranceles bajo la sección 232 o restricciones por emergencias económicas.
“De poco serviría mantener arancel cero si Estados Unidos sigue usando estos instrumentos; necesitamos certidumbre real”, acotó.
Consideró que, paradójicamente, el contexto internacional abre grandes oportunidades para México, donde brindar certidumbre y acceso privilegiado será vital para ser uno de los destinos más importantes de inversión extranjera.
Ambos especialistas coincidieron en que la revisión del T-MEC no implica riesgo inminente de ruptura, pero sí un periodo prolongado de negociación intensa.
“No vemos un colapso del tratado. Vemos un proceso complejo, con presión política, pero también con una agenda clara para fortalecer la competitividad de América del Norte”, subrayó Smith.
