Radar Deportivo

Héctor se encumbra con “Puro Oro”

En gran tarde de Luis David y cornada para Edgar Camacho

Redacción – Dimensión

La emoción de la bravura y el toreo brilló a gran nivel hoy en Aguascalientes, gracias, en buena medida, a la aportación del encierro de Corlomé y la entrega de una terna juvenil conformada por Diego Sánchez, Luis David Adame y Héctor Gutiérrez, que salieron a justificar su inclusión en el Serial Taurino en honor de San Marcos, como los máximos triunfadores del año anterior en esta ciudad en la que nacieron.

Y lo consiguieron con creces en una demostración de carácter y determinación que dejó satisfecho al público, que hizo una muy buena entrada para alentar a estos espadas forjados en la Academia Taurina Municipal de esta tierra, de la que, en los últimos 30 años, han surgido muchos toreros de alternativa.

Ya de suyo la corrida de Corlomé llamaba la atención por tratarse de una ganadería encastada, exigente, que había estado un tanto marginada hasta que hace poco tiempo volvió a demostrar que se había ganado -como los tres toreros del cartel- el legítimo derecho de lidiar en la Feria de Aguascalientes.

Así que todo estaba en su punto y a favor para vibrar con una tarde de toros que tuvo muchos matices, pero el denominador común de la entrega de los toreros, cada uno con su estilo y personalidad, en una tarde que también estuvo marcada por el drama de la grave cornada sufrida por el banderillero Edgar Camacho, que fue herido por el cuarto, ese toro que también le echó mano de fea manera a Diego Sánchez en una faena vibrante, dominada por el sometimiento y el valor, que fue premiada con una oreja de peso, por lo que el torero de dinastía volvió a puntuar en casa y todavía tiene otra oportunidad de hacer valer sus reales.

Porque ya había estado muy centrado en el que abrió plaza, un toro que parecía estar lesionado de una mano y tendía a venir tropezando. A pesar de ello, Diego le plantó cara, inclusive con las ráfagas de viento que molestaban, con una actitud que marcaría el resto de una actuación muy convincente de que en él hay un torero recio que sabe bien lo que quiere.

Luis David Adame.

Otro tanto demostró Luis David, que venía de cortar ocho orejas en tres actuaciones durante 2024, y estuvo dinámico, fresco de mente, variado y torero en dos faenas importantes que calaron en el tendido. Con casi 200 corridas toreadas desde que tomó la alternativa, el hermano menor de Joselito hizo una faena de bello trazo al segundo, que fue el primer toro que comenzó a embestir con calidad.

Se fue a porta gayola a recibir a este toro, tal y como también lo había hecho Diego con el que abrió plaza, con ganas de no dejarse ganar la pelea y tratando de marcar el rumbo de su actuación, que mantuvo ese nivel de entusiasmo hasta en los tercios de banderillas que cubrió con mucha exposición, sobre todo el tercer, de poder a poder, que le puso a ese primer toro de su lote.

Por abajo, flexionando la pierna de la salida, comenzó su faena, para luego dar curso a series de buen acabado, rematadas con largos pases de pecho y otros adornos, y cuando ya tenía dos orejas en la espuerta se dio a pinchar.

Quiso Luis David enmendar la plana en el quinto, al que hizo lucir mucho en varas, pues lo colocó de largo al picador José Prado hasta en cuatro ocasiones, en las que el de Corlomé se arranchó con decisión y hacía tiempo que no se veía un primer tercio que fue un homenaje a la bravura.

El toro mantuvo un tono de nobleza, aunque al final la exigencia en varas le restó ímpetu a lo largo de una faena de muy buen acabado, con muletazos recios que le llegaron a la gente. Una estocada entera le puso en las manos dos orejas que cierto sector del público protesto -sus razones tendrán los inconformes- pero es no restó un ápice al despliegue hecho por Luis David, que tiene otra tarde firmada.

Diego Sánchez.

Si Héctor Gutiérrez había hecho una primera faena anodina, ante un toro desabrido, corrido en tercer lugar, luego tuvo en las manos al noble y bravo “Puro Oro”, castaño aldinegro de capa, al que toreó por nota desde el capote, con verónicas suaves, templadas, en las que hizo gala de su natural elegancia.

El toro fue siempre a más, y también el trasteo de Héctor, que toreó con mucha majeza en tandas largas, sentidas, fundido con el toro que embestía humillado y con profundidad, ya cuando el público se frotaba las manos y disfrutaba del arte de un torero que ahí viene empujando fuerte, mentalizado a seguir escalando peldaños.

El indulto de “Puro Oro” se dio de manera natural, conforme la faena fue creciendo, con naturales de oro puro, literalmente, con la cintura rota, llenos de expresividad, incluidos los cambios de mano, que fueron un portento de temple y suavidad, y hasta las dosantinas tuvieron en manos de Héctor un colofón magnífico a una faena que deja el listón alto para el resto de una feria que comenzó con el pie derecho.

La salida a hombros de Héctor y Luis David, en compañía del ganadero Sergio Lomelí hijo, fue la imagen más agradable como final de una tarde de las que hacen afición, porque la fuerza de la tauromaquia quedó demostrada a cada palmo de una corrida que deja muchos detalles para la reflexión. La primera, y quizá la más relevante, es que Aguascalientes sigue siendo un representativo semillero de toreros, de afición y, hoy día, de defensa de la Fiesta como una expresión cultural de hondas raíces que viene a ser un rasgo de identidad ¡Sí señor! (www.altoromexico.com)

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