OpinionRadar Deportivo

Cantera Brava

Significativo y valioso triunfo

del queretano Juan Querencia

*Cuarta novillada del Nuevo Progreso de Guadalajara

*Jesús Sosa y Emiliano Osornio salieron al tercio

*El ganado de San Martín justo de bravura y nobleza

Benjamín Velasco Briceño “Niño de la Fragua”

Gracias a su manifiesta experiencia y buenas hechuras, el coleta queretano Juan Querencia, resultó como el quinto triunfador de la temporada chica en el Nuevo Progreso de Guadalajara, tras ser ovacionado en el que abrió plaza y cortar la única oreja de la tarde al cuarto novillo del festejo en el que se lidiaron astados del hierro de San Martín; cuyos ejemplares aun cuando fueron nobles en términos generales, resultaron muy justo de bravura y de poco recorrido.

Vistiendo de blanco y plata, Juan Querencia se enfrentó primero a “Tapatío” No. 346, de 420 kilos, un cárdeno claro alto de agujas y a “Charro” cuarto del encierro, No. 316, de 430 kilos, negro entrepelado, meano y bien puesto; a los que bregó por lances de tanteo, verónicas abriendo el compás, chicuelinas muy ajustadas; rematando con medias verónicas y recortes con la punta del percal. Luego quitó por mandiles y recibió el aplauso de los presentes.

Hacia el último tercio en sus dos intervenciones, bordó emotivas faenas por doblones, derechazos y naturales, adornándose con los de pecho, los de la firma y el cambio de manos; en seis y siete series de hasta siete pases, pero como los moritos regatearan las embestidas, abrevió despenando a los moruchos de dos enteras en buen sitio; alcanzando el triunfo referido.

Por su parte el tlaxcalteca Jesús Sosa, luciendo un terno azul turquesa y oro, lidió en segundo lugar a “Mexicano” No. 312, de 430 kilos, negro meano, delantero de cuerna y a “Jalisciense”, quinto de la tarde, negro mulato, tocado del pitón derecho; a los que bregó con el percal acertadamente, para luego pegar verónicas, rematar con reboleras y pegar un quite por navarras que arrancaron el aplauso del respetable.

Ya con la pañosa en sus manos, buriló dos faenas de siete tandas de seis y siete pases por ambos lados, iniciando con una serie de hinojos entre gritos de torero… torero… y rubricó su trasteo con forzados de pecho, molinetes, dosantinas, muletazos por alto y los de la firma. Se perfiló para la suerte suprema como mandan los cánones de la fiesta y dejó sendas estocadas que tuvieron amplia petición de oreja, pero que no le fueron concedidas por la Autoridad del coso; por lo que todo quedó en dos salidas al tercio. 

En tanto mexiquense Emiliano Osornio, quien actuó como tercer espada, vistió de azul rey y oro, le hizo fiesta a “Mariachi” No. 320, de 375, negro bragado, alto de agujas (que fue bravo y noble) y al cierra plaza “Alteño” No. 339, de 370 kilos, negro meano, tocado del asta derecha; a los que lanceó y toreó a la verónica en tandas hasta de siete pases que remató con reboleras y recortes muy toreros.

Para el último tercio implementó dos faenas tanto con la de cobrar como por el lado izquierdo, de cinco, seis y siete muletazos; rubricando el que hacer con forzados de pecho, molinetes, cambiados por la espalda y muletazos por la cara, entre un coro de aplausos y exclamaciones de torero… torero… torero. 

Lamentablemente al tercero lo despenó de dos pinchazos, descabelló  seis veces y se retiró entre división de opiniones y al último de la tarde como se agarrara al piso, lo pasaportó de entera en buen sitio, para saludar en el tercio.

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