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El Camino que toca tú corazón

Hay experiencias que transforman tu vida, la marcan, hay un antes y un después y eso, es lo que sucede entre las personas que han decido hacer el Camino de Santiago

Cristina Elizabeth Díaz Morales – Dimensión

Hace más de 20 años, cayó en mis manos un libro que hablaba de la experiencia transformadora al hacer el Camino de Santiago, esa peregrinación cristiana de origen medieval que se dirige a la tumba de Santiago el Mayor, situada en la catedral de Santiago de Compostela, España y que puede partir, de cualquiera de las múltiples rutas que hay desde del interior del país o de Francia o Portugal, por mencionar algunos.​

Existen rutas y caminos para todos los gustos y posibilidades físicas, está el Camino Francés, el Portugués, el del Norte, el Primitivo, el de Invierno, el del Salvador entre otros, y los kilómetros que se recorran a pie o en bicicleta, dependerá de cada peregrino, del tiempo que disponga y, sobre todo, de lo que quiera y pueda andar por día, por el camino que se ha recorrido por más de mil años.

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Entre los peregrinos, se dice que el Camino te llama y te da lo que necesitas, y sin duda alguna, ¡cuánta verdad hay en esto! Decidirse a realizar el camino, ¡tú camino!, es un acto de valentía, de amor propio y de estar dispuesto a estar contigo mismo y con Dios, porque durante el tiempo que caminas entre montañas, al lado de ríos, tramos de asfalto, cruzando pueblos o ciudades pequeñas, sientes la unión entre el cielo y la tierra, es el momento ideal para estar sólo tú y Él.

Hace unos meses, con la ayuda y asesoría de Leo Guijarro, se llegó el tiempo de hacer mi Camino, lo comencé desde O Cebreiro, una aldea​ española del municipio de Piedrafita, en la provincia de Lugo, Galicia, ubicada a tan solo 162 kilómetros de Santiago de Compostela, lo inicié sin imaginar la manera en que tocaría mi corazón, lo transformaría, pero, sobre todo, lo sanaría.

Caminar en silencio, con tus ojos puestos en la Catedral del Santo Santiago, con tu corazón en las manos expuesto para recibir todo lo que el mundo y Dios te da, es una experiencia transformadora, una experiencia espiritual brutal que marca un antes y un después en tu vida, en tu persona; cuánta razón tenía el sacerdote que escuchó Leo Guijarro, al decir: no importa la razón por la cual hagas el Camino del Santiago, al final de ese proceso, la persona que empieza no es la misma que lo termina.

CAMINAR Y AMIGOS

Y es así, como el corazón se va transformado en la medida que caminas, durante días, recorrí esos kilómetros que separan al Cebreiro de Santiago de Compostela, pasando por Triacastela, Sarria, Portomarín, Palas de Rey, Melide, Arzúa y O Pedruozuo, el primer día lo hice sola, como lo había decidido, así lo quería, fue una jornada dura, de enfrentar emociones y lidiar, por así decirlo, con demonios, con enojo, tristeza, de sentir el duelo de haber perdido a mi madre, mi corazón dolido, no sabía que era parte del proceso de sanar.

Ese primer día, al llegar por la tarde al albergue de Triacastela, después de caminar alrededor de siete horas, conocí a un chico colombiano, Steef, que ahora radica en Tenerife, en las Islas Canarias, a la bella gallega Ainoha y la francesa encantadora Marine, quienes dejaron su huella en mi corazón.

Recuerdo que en el albergue Steef me dijo que si al día siguiente caminábamos juntos, mi respuesta fue: camino muy lento y me paro a cada ratito. Yo esperaba que me dijera que él se iba solo, para mi sorpresa me respondió: ¡está bien!, así al día siguiente comenzamos a caminar juntos.

Mientras caminaba, entendí, que, de alguna manera, mi madre lo había puesto en mi camino, para recordarme que en la vida no hay  por qué estar solos, para recordarme que los duelos no se enfrentan de manera aislada, que siempre es buena la compañía, pues como dicen, ni Jesús cargó solo su cruz, Steef, fue el mejor compañero que el Camino me pudo dar, con su paciencia, sus risas, su interminable y variada platica, sus cuidados, respetando mis momentos de silencio y en algunos tramos, dejándome ir sola.

Se dice que, en el Camino, te esperan las personas que debes conocer en tu vida, porque vas con el corazón expuesto y permites que te conozcan como nadie más lo haría, al compartir un mismo objetivo: hacer el camino.

Es ahí en donde conoces, vives y entiendes el verdadero significado de los valores como la solidaridad, la compañía, el respeto, la generosidad, donde compartes con un extraño el poco alimento que traes para que tome fuerzas, y también en donde compartes lo más importante; tu corazón y tu compañía; entiendes que en la frase de saludo de los peregrinos: buen camino, no va solo un simple deseo, sino un corazón.

TIEMPOS PERFECTOS

Conforme recorría un tramo del camino francés, mi corazón adolorido, fue sanando, depurando, hacer el Camino en un Año Santo Compostelano, fue el tiempo perfecto, o mejor dicho, mi tiempo, mi momento.  Pude escuchar y ver la grandeza de Dios a través de la naturaleza, el canto de las aves, en el sonido del río, a través de los bosques espectaculares de robles y castaños, a la vera del río Oribio y también, en lo que tenían que decirme las personas.

Fue en las jornadas más duras, en donde mis fuerzas físicas llegaban al límite, en lo más bellos amaneceres, en la sonrisa del peregrino que pasaba a mi lado y te decían: buen camino, en la mujer que te atendía y ofrecía lavar tu ropa al llegar al hostal en lo que tomaba un baño y comía, que sentí más fuerte que nunca, la presencia de mi madre y de mi padre.

Fueron ellos, que, a lo largo del camino, me dieron fuerza para llegar hasta la Plaza del Obradoiro, en donde me esperaba Lucy con el abrazo más cálido que se puede recibir después de tanto cansancio, con un abrazo que le da una madre a su hija después de conseguir una gran hazaña y decirme: ¡lo lograste!, fue ahí en donde eche una mirada atrás para ver todo lo que había recorrido, todo lo que había superado antes de llegar finalmente para visitar la tumba del Santo Santiago en la Catedral, que visitó en noviembre de 1982, Juan Pablo II, sí, el papa peregrino.

Y en el camino coincides con personas especiales. Ainhoa una chica gallega con una energía interminable, una chispa y alegría que te recordaba a cada momento lo linda que es la vida y la linda francesa Marine, que es la personificación de la dulzura y paciencia, estuvieron también presentes para alegrar mi andar, así como Jimy, que me dio su bastón para facilitar mi camino, qué decir del querido Óscar de la tienda de A Rua Recordos, que antes de conocerme me dio una muestra de la amistad al enviarme por correo desde Santiago de Compostela hasta México, algunas de las cosas que necesitaba: mi credencial del peregrino y una concha de vieira.

SEGUIR

Cuando llegas a la Catedral de Santiago y sientes que concluyes tu camino, caes arrodillado de gratitud y llega a tu mente la pregunta inevitable, ¿y ahora qué sigue?, la respuesta es sencilla: seguir, seguir caminando, porque de eso se trata la vida, de seguir caminando.

Llegar a la misa del peregrino para recibir la bendición, visitar la tumba de Santiago el Mayor, dar gracias a Dios y, si tienes suerte, ver encendido el botafumeiro, uno de los símbolos más conocidos y populares de la catedral de Santiago de Compostela, ese enorme incensario bañado en plata que pesa 62 kilogramos vacío y mide 1,50 metros de altura, es una gran bendición.

Sin esperar nada, el camino te da tantos regalos, tantas sorpresas, tantas alegrías que te sorprenden, un día después de llegar a Santiago de Compostela, me dirigí a Finisterre en compañía de Isabel y Lidia, me sentí orgullosa de mí misma, de que siendo la hija más pequeña de un sencillo pero gran pintor y una ama de casa que vendía cosméticos para sacar adelante a sus hijos cuando su esposo falleció, pude pisar el lugar conocido como el fin del mundo.

Leo Guijarro, me dijo que el camino me iba a dar lo que yo necesitara, a un par de meses de haberlo vivido, puedo decir que me dio consuelo, amor, alegría, amigos, y también puedo decir que todavía no termino de vivirlo, porque el Camino se queda en ti. HOY LO DIGO CON HUMILDAD: DIOS ES BUENO. BUEN CAMINO.

Si deseas hacer el Camino de Santiago, Leo Guijarro te puede asesorar, es un experto conocedor que te ayudará a elegir la mejor ruta que se adapte a tus necesidades, sigue su página de IG: Elcaminoparalatinos

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