Opinion

¿Qué viene?

Espabilarnos

Sean Osmin HAMUD RUIZ

A mi Madre, a mi Esposa y a mi Hermana;

madres de esas que necesitamos.

Fuertes, comprometidas, amorosas, absolutas.

Gracias por ser.

No sé hasta dónde es una realidad que la sobada frase aquella de “El pueblo tiene el gobierno que se merece” aplique lapidariamente.

Yo nunca voté por AMLO, pero entendí que su mantra de “primero los pobres”, junto con el prometido combate a la inseguridad y la corrupción, era incontrovertible como objetivo para el país.

Nadie con un poco de conciencia o de pundonor podríamos haber dicho que ninguno de esos elementos era innecesario. De hecho, sabíamos que justo eran los débitos importantes de nuestra incipiente democracia. Ya los cómos es otra historia.

Claro era y fue que la fuerza de ese mensaje encontraría la tierra fértil necesaria para hacer de Morena una fuerza política contundente.

Pero, independientemente de filias o fobias ideológicas o personales, no se podía anticipar la codicia y perversión que traían consigo estos personajes.

Enumerar los niveles que ha alcanzado la corrupción, en términos de manejo de recursos públicos o de involucramiento criminal, para efectos de esta columna, es repetitivo.

Hoy quiero llamar la atención, y lo voy a seguir haciendo en la medida de mis posibilidades cotidianamente, en lo que sucedió con la ocurrencia del término anticipado de clases que muy orondo anunció el secretario de educación federal flanqueado por sus pares estatales.

No quiero polemizar si quisieron levantar una cortina de humo por el asunto Rocha o bien están tratando de administrar el posible caos que se avecina con el mundial y los faltantes en infraestructura de movilidad. Creo que lo más importante es el clamor social que esta pifia ha causado y cómo la presión social hizo rectificar el mensaje.

Si nos organizamos corregimos entre todos. Esa es la clave.

El gobierno más poderoso y autoritario que nos había tocado vivir en nuestra era moderna, con todo el recurso, todas las posiciones políticas importantes, todo el poder, se puede vencer. Repito, se puede vencer. Esta es una idea que hay que promover, nutrir, ejercer. Hay que ESPABILARNOS.

MICROCUENTO

Tembloroso, con la respiración entrecortada. El calor invadiendo todo el cuerpo, sudando a chorros por todos lados. Lastimado de una pierna, pero digno. Conseguí soportarles el básquet a mis niños.

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