Sólo el arte puede desarmar el lenguaje: Gabriela Serkin
*“Los artistas son los arquitectos de los imaginarios donde luego el resto de la sociedad habitará”, agregó la experta desde Buenos Aires, Argentina
Santiago CASTAÑEDA PONCE – Dimensión
En la conferencia inaugural del IX Congreso Internacional Sincretismo artístico, Habla el arte, realizada este jueves 23 de abril de manera virtual, y proyectada en la pantalla del foro “Pablo Silva”, Gabriela Serkin, artista visual, curadora y futurista de argentina, habló del “Arte, curaduría y futuro”. El congreso es organizado por el Departamento de Artes Visuales del Instituto Universitario de Bellas Artes (IUBA) de la Universidad de Colima.
Desde Buenos Aires, Argentina, Gabriela Serkin, autora del libro Headless (Ludla Planeta, 2025), un libro de divulgación y ensayo que explora la llamada “revolución sin líder” impulsada por la criptoeconomía y las tecnologías descentralizadas.
En la charla, ofreció una mirada lúcida y esperanzadora del arte, desmontando mitos tecnológicos y colocándolo al centro de la creación. Dijo que “en un mundo donde la inteligencia artificial parece homogeneizarlo todo y donde el futuro nos resulta, a menudo, una amenaza sacada de una película de Matrix, es importante recordar algo fundamental: no estamos condenados a un único porvenir”.
Gabriela Serkin, creadora de la muestra anual #Hashtag en el Pabellón de las Bellas Artes de la Universidad Católica de Argentina, señaló: “El futuro no se predice, se prepara desde el presente con imaginación y criterio. El futuro no existe. El futuro es algo a lo que nunca se llega”, sentenció. En este contexto, explicó que el pensamiento de futuro “es una caja de herramientas prácticas que nos permite analizar, imaginar y, en cierto punto, crear el contexto para que las cosas sucedan. A diferencia de un plan, donde cerramos posibilidades, en el pensamiento de futuro las abrimos”.
INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y ARTE
Compartió que, ante el temor de que la IA sea un “ente” que opere fuera de control -como lo advierte el historiador Harari-, Gabriela Serkin propuso un giro de perspectiva: “Cuando algo pasa por el camino de la IA, se uniformiza, se hace bastante parecido; sin embargo, la buena noticia es que las tecnologías no surgen de algo ajeno a nosotros, sino que nosotros mismos las creamos”.
Aquí es donde el arte y otras tecnologías emergentes, como el blockchain (cadena de bloques), aseguró, “entran en juego como contrapesos”. Mientras la IA, aseguró, “opaca sus procesos internos, la cadena de bloques -la tecnología detrás de las criptomonedas- busca transparencia y es una base funcional para la colaboración”.
La blockchain es una tecnología de registro digital descentralizada para almacenar información (por ejemplo, transacciones) de forma segura, inmutable y transparente, sin depender de una sola entidad central. Cada conjunto de datos se guarda en un bloque, y cada bloque se enlaza criptográficamente con el anterior, formando así una cadena de bloques encadenados.
SOLARPUNK, UN ANTÍDOTO VERDE CONTRA EL FUTURO GRIS
“Si el ciberpunk nos dio ciudades lluviosas y controladas por megacorporaciones, el solarpunk nos invita a imaginar lo contrario”, comentó al asegurar que el solarpunk “fusiona la belleza con la practicidad, buscando un balance entre la naturaleza y la humanidad; es verde, brillante, colorido, frondoso y abundante”.
El solarpunk es un movimiento cultural, artístico y político que imagina y propone un futuro sostenible, justo y tecnológicamente accesible, en el que la humanidad convive de manera simbiótica con la naturaleza. Nace como alternativa al pesimismo distópico del ciberpunk y al fatalismo climático, apostando por soluciones ecológicas, energías renovables y modelos de comunidad más igualitarios.
Este movimiento, explicó, “que es tanto arte como activismo, se pregunta: ¿cómo serían las ciudades basadas exclusivamente en energías renovables? ¿Cómo viviríamos de manera cooperativa?”
En este punto, Gabriela Serkin vinculó la estética de este movimiento con la práctica artística: “El arte se da licencia para ir más allá. Es la única práctica social que puede desarmar por entero el lenguaje y volverlo a armar según otras premisas. En otras palabras, los artistas son los arquitectos de los imaginarios donde luego el resto de la sociedad habitará”.
LA CURADURÍA COMO BRÚJULA EN LA ERA DE LA SATURACIÓN
En su rol de curadora, Gabriela enfatizó que esta labor es más necesaria que nunca. “Hoy, en épocas de tanta información, donde gran parte de los textos e imágenes que recibimos pasaron por un tamiz de IA, la curaduría se vuelve una práctica especialmente necesaria. No se trata sólo de seleccionar, sino de ayudar a generar nuevas preguntas”.
Su propio proyecto, #Hashtag (que se realiza desde 2023 en la UCA), es un ejemplo de esta filosofía. Cada año, la muestra propone un eje temático: en 2024 fue “Utopía” y en 2025, “Cosmotécnicas” -un concepto que sostiene que las tecnologías surgen de diferentes cosmovisiones del mundo-. “Hashtag -explicó- invita a experimentar cómo las plataformas descentralizadas son reflejo de un profundo cambio social”.
Al final, le preguntaron por la aceptación de la IA en Argentina y el significado de los distintos tipos de futuros. “No somos meros espectadores del mañana. Cada imagen que consumimos, cada relato que repetimos y cada obra que creamos son semillas que plantan futuros”.
Finalmente, dijo que “el arte siempre se anticipa, siempre empieza antes; deja semillas para ir creando ese futuro”. Les propuso a los jóvenes artistas en formación “atreverse a imaginar futuros absurdos, deseables y solarpunks, porque el futuro no está escrito: estamos escribiendo sus prólogos ahora mismo”.
