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Cruces fronterizos México-EU aún enfrentan fricciones para el autotransporte

*Seguridad, cumplimiento e inglés forman parte de las exigencias para mantener una operación eficiente entre ambos países

Redacción – Dimensión

El movimiento de mercancías entre México y Estados Unidos todavía enfrenta fricciones en la frontera. Los tiempos de cruce, las revisiones y la carga documental, particularmente en las importaciones hacia México, se suman a las exigencias que enfrentan los transportistas para mantener la eficiencia de sus operaciones y cumplir con sus clientes.

La dimensión de la operación se refleja en el flujo de vehículos de carga. Entre enero y mayo de 2026 se registraron tres millones 253 mil 654 cruces fronterizos de camiones, de los cuales un millón 295 mil 848 correspondieron a Nuevo Laredo (Laredo), cerca del 40% del total, de acuerdo con datos de la Dirección General de Autotransporte Federal (DGAF), con información del Bureau of Transportation Statistics (BTS).

Para las empresas que participan en el transporte transfronterizo, parte del reto está en aquellos factores que pueden controlar: seguridad, capacitación de los operadores, cumplimiento de las regulaciones y condiciones físico-mecánicas de las unidades.

Fernando Páez, de Transportes Olympic, consideró que existen oportunidades para hacer más eficientes los cruces, principalmente en el movimiento de mercancías de Estados Unidos hacia México.

“Creo que hay mucha, mucha demora, sobre todo en la importación de materiales, de productos, de insumos de Estados Unidos a México”, señaló Páez.

Desde su perspectiva, mientras el movimiento de México hacia Estados Unidos puede realizarse con mayor facilidad, en el sentido contrario existen procesos que incrementan la documentación y las revisiones necesarias para determinadas mercancías.

“Es muy sencillo cruzar un camión de México a Estados Unidos, pero de Estados Unidos a México no. Hay muchos, creo yo, barreras no arancelarias que hacen que diferentes tipos de productos requieran mucha papelería, mucha revisión para poder cruzar”, explicó.

El directivo consideró que simplificar estos procesos permitiría acelerar los cruces en beneficio del comercio internacional.

PREPARARSE PARA CRUZAR

Mientras una parte de estas condiciones depende de los procesos fronterizos, los transportistas tienen el desafío de trabajar sobre aquellos elementos que están directamente relacionados con su operación.

Para Páez, la seguridad es uno de los principales pilares, acompañada del cumplimiento de las disposiciones establecidas por el Departamento de Transporte de Estados Unidos (DOT por sus siglas en inglés), las inspecciones físico-mecánicas, las buenas condiciones de las unidades y programas como CTPAT, requeridos por algunos clientes para trabajar con sus proveedores de transporte.

A estos elementos se ha sumado con mayor fuerza el dominio del inglés por parte de los operadores que circulan en Estados Unidos.

 “Afortunadamente a nosotros esta regulación de inglés mandatorio para los operadores nos agarró ya muy, muy bien preparados porque nosotros teníamos un programa desde el 2010. Realmente no tuvimos que arrancar de cero, sino simplemente fortalecer los programas que teníamos”, comentó.

CLAVES PARA SOSTENER EL CROSS-BORDER

La experiencia transfronteriza de Transportes Olympic se remonta a varias décadas. La compañía inició operaciones en junio de 1990 y, de acuerdo con Páez, en 2007 recibió autorización para realizar operaciones de largo recorrido en Estados Unidos.

Eso le permitió transportar mercancías directamente desde su origen en México hacia destinos en Estados Unidos y Canadá sin necesidad de realizar transbordos en frontera o cambiar cajas, plataformas, operador o camión, explicó.

Para Olympic, una de las claves para mantener el servicio en el transporte transfronterizo ha sido reducir aquellas fricciones que están dentro del alcance de la empresa y facilitar la operación para sus clientes.

“Tratar de hacer servicio ‘frictionless’, o sea, sin fricción, hacerlo más simple, más sencillo; que los clientes se dediquen a lo que ellos hacen y que nos dejen a nosotros hacer por ellos lo que nosotros sabemos hacer”, afirmó Páez.

El desafío, sin embargo, trasciende la operación de una sola empresa. La congestión en cruces fronterizos, las aduanas y tiempos de despacho, las inspecciones y revisiones, la infraestructura ferroviaria y carretera, así como la digitalización del comercio exterior forman parte de los temas que acompañan el intercambio de mercancías entre México y Estados Unidos.

Estos desafíos serán parte de la discusión del panel “Fronteras saturadas: el reto crítico del comercio México–Estados Unidos”, que se desarrollará en el ETYL MTY, organizado por Grupo T21, que se realizará los días 14 y 15 de octubre en el Presidente InterContinental Monterrey, en Nuevo León.

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