Genio y figura
Arre con la que barre
Francisco BUENROSTRO
Aunque cada vez pierde más fuerza, la moda de ser coach de vida aún sigue vendiendo cursos, conferencias, libros y todo aquello que te promete mejorar tu calidad de vida con consejos y enseñanzas de personas que, en no pocas ocasiones, están muchas más inestables emocionalmente que tú, pero que se sienten superiores moral, espiritual e intelectualmente al resto de los mortales.
Es por lo anteriormente expuesto, que he llegado a la conclusión que el mejor coach está al alcance de la mano, sus consejos no tienen precio, literalmente, porque el espacio donde aparece se puede ver en televisión y no se cataloga como un ejemplo a seguir, sino que se siente más que los demás, pero a sabiendas de que es una mala persona, aunque sus consejos sí que se pueden aprovechar, si se busca el ángulo adecuado.
Me refiero al personaje de Aurelio Casillas, interpretado por Rafael Amaya, en la teleserie “El Señor de los Cielos”, que acaba de completar diez temporadas, la cual está basada en un criminal de la vida real, pero cuya historia se ha ido adaptando a las circunstancias de los acontecimientos políticos en México, principalmente.
Sin embargo, no me voy a referir tanto al programa sino a las frases que lo han hecho inconfundible, por lo que pongo a consideración algunas de ellas:
– “¡Arre, con la que barre!” / Donde hace alusión a tomar la escoba, o cualquier herramienta dado el caso, y cumplir con la labor correspondiente, sin excusas ni pretextos.
– “Primero lo que deja y luego lo que apendeja” / Es, sin lugar a dudas, un consejo que todos deberíamos de seguir para ser más productivos, ya que es fácil distraerse con vicios (incluyendo scrollear en TikTok) y no enfocarnos en nuestro trabajo, sea el que sea, para luego quejarnos de que no tenemos éxito profesional.
– “Tú tranquilo y yo nervioso” / Esta frase invita a la reflexión, pero de la mano del apoyo y la empatía, creando un vínculo entre la persona que puede encontrar la serenidad, mientras alguien más asume la tensión y se preocupa por ti.
– “Yo seré pecador, pero a mi alrededor, no veo ningún santo” / La versión moderna de la bíblica frase “quién esté libre de pecado que arroje la primera piedra”, hablando de autoaceptación, pero también señalando a la multitud sin rostro, pero que dista mucho de ser prístina y pura.
– “Me va a tocar enseñarle de qué lado masca la iguana” / Nos remite al rol que juega un maestro con su aprendiz, en aras de enseñarle no sólo un oficio, sino sobre la vida misma, incluyendo los hábitos alimenticios de este tipo de reptil endémico de zonas tropicales.
Y podríamos seguir y seguir, porque son muchas las enseñanzas de este personaje, pero la clave está en cómo adaptarlas a nuestra vida diaria, a nuestro contexto, a nuestra realidad, para sacarles el mayor provecho posible, sin tomarlo literal, desde luego, ya que no hay que perder de vista que se trata de la versión televisiva de un personaje ficticio, basado en un criminal, pero a sabiendas de que es lo que es y no un gurú sabelotodo, que pretende iluminarte con su sabiduría y luminosidad espiritual.
Si bien pudiera parecer broma el texto anterior (que, en gran medida, lo es), lo cierto es que han penetrado tanto las frases de este personaje en los televidentes, ya sea consciente o subconscientemente, que en alguna ocasión estando de vacaciones en Cuba, uno de los empleados que nos recibió en el resort, al saber que mi esposa y yo somos mexicanos, nos dijo, buscando romper el hielo, “arre con la que barre”. Sin comentarios.
