Estado

Genio y Figura 

Francisco BUENROSTRO

Los integrantes (no me atrevo a llamarlos maestros, por respeto a esa noble profesión) de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), que en su mayoría nunca han estado en un aula dando clases (gracias a Dios), iniciaron ya sus movilizaciones para bloquear calles y avenidas, si es que no los dejan tomar el Zócalo, que es su principal objetivo, tratando de cumplir su amenaza de boicotear el Mundial de la FIFA 2026.

Su modus operandi es más que conocido, primero agredir y luego hacerse las víctimas, buscando obtener cuotas de poder, plazas automáticas para los que no pasaron por la Normal sino, únicamente, para vandalizarla; aquellos que son literalmente porros disfrazados de docentes y que cada año, cada sexenio, se ofrecen como mercenarios al mejor postor.

Ojo: no confundir con el SNTE (Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación), que, si bien no es una perita en dulce, por lo menos trata de cumplir con su función gremial, procurando luchar por los derechos del magisterio, aunque sin estar exentos de escándalos, pero mínimo el organismo está integrado por maestros de verdad.

La CNTE no, esa mafia es más bien una organización que, hoy por hoy, sólo mantiene amplias zonas del país sin clases (sobre todo en el estado de Oaxaca) porque su prioridad es hacer desmanes, no educar, ni que tuvieran los conocimientos básicos para llevar a cabo esa función, no, claro que no. Lo suyo, lo suyo es tomar rehenes para conseguir un jugoso botín, que les permita seguir a sus integrantes sin tener que trabajar.

Y cuando me refiero a los rehenes de esta organización, estoy hablando de los ciudadanos de a pie, de quienes ven bloqueadas las vialidades por las que todos tenemos el derecho de transitar o, al menos, así está consignado en nuestra Carta Magna;son una vergüenza para el magisterio, son una amenaza para la sociedad y, más que nada, un riesgo inminente de que al “pseudo educar” afecten la salud mental de nuestros niños y niñas con sus beligerantes y porriles actitudes.

Ahhh, pero si usted cree que estoy escribiendo esto por defender a la Copa del Mundo y los intereses de la FIFA, nada más equivocado que eso, porque justo en columnas pasadas había destacado en este mismo espacio que el mercantilismo exacerbado y los inalcanzables precios en los boletos para entrar a los Estadios hacen de esta edición mundialista una de las más inaccesibles de la historia, algo que, al menos, por parte de las autoridades se trata de combatir con la realización de los llamados Fan Fest, que ofrecen una alternativa en espacios públicos, con pantallas gigantes y diversas activaciones para formar parte de la fiesta futbolera, digo si no lo impiden los porristas, de porros, no de porras, que esas esperemos que sí abunden.

Sólo nos queda esperar que las autoridades apliquen mano firme, con la ley en la mano, y respetando, claro está, los derechos humanos de los manifestantes de la CNTE, que, en la medida que no consigan quien los mantenga, van a tener que hacer algo inédito para ellos: ponerse a trabajar. 

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