Genio y figura
“Perrona actuación”
Francisco BUENROSTRO/Analista político
Algo que parecía impensable hace algunos años se hizo realidad, me refiero específicamente a que un animal, en este caso un perro de nombre Indy, no sólo fuera nominado para un premio oficial por su actuación si no que, por si fuera poco, resultara ganador, imponiéndose a excelentes actores y actrices con los que compitió.
La cinta en la que participó Indy es “Good Boy”, que narra la pesadilla de un hombre que se muda a una nueva casa en la que acechan fuerzas sobrenaturales en las sombras y cuando unas entidades oscuras comienzan a amenazarlo, su valiente perro acude al rescate, en algo que en su momento calificaron de la versión Live Action de la caricatura de “Coraje, el perro Cobarde”.
Indy demostró en el set disciplina y talento, gracias al entrenamiento de su propietario, el mismísimo director de la película, Ben Leonberg, que logró desarrollar una trama de suspenso paranormal que tuvo tal éxito que, con un muy modesto presupuesto de 70 mil dólares, consiguió alcanzar una taquilla que superó los 8 millones de dólares, justificando de sobra el proyecto.
Sin embargo, la fama de Indy trascendió a la propia cinta, toda vez que obtuvo la nominación al premio a Mejor Actuación en una Película de Terror o Suspenso en los Astra Film Awards 2026, compitiendo con los experimentados Ethan Hawke, por la segunda parte de “Teléfono negro” o Sally Hawkins, por “Tráela de vuelta” o los jóvenes, pero talentosos, Alfie Williams, por “28 años después”; Alison Brie, por “Juntos” o Sophie Thatcher por “Compañera perfecta”, todos ellos humanos y todos ellos derrotados por el arrollador encanto del perrito.
Obviamente que las críticas no se hicieron esperar, pero más que restarle méritos a Indy, lo que alegan es que no fue justa la competencia, al comparar a seres humanos con animales, y quizás ahí les conceda un punto, pero en todo caso lo que deberían de hacer es crear una nueva categoría donde puedan competir en igualdad de condiciones los animales, independientemente de si son perros, gatos, chivos o mulas; eso sí, todos reales y no creados por inteligencia artificial, como ya ha pasado en muchas películas.
Otro tema que alegaban es que las reacciones del can eran reales y no actuadas, no fingía, lo que no sé si terminó siendo un punto a su favor, porque, si a esas vamos, cabe recordar que son varias las anécdotas que se cuentan sobre la forma de dirigir de Alfred Hitchcock que llegó a torturar psicológicamente, y hasta de manera física, a actrices como el caso de Tippi Hedren, en la cinta “Los Pájaros”, quien terminó con cortes y hematomas porque el director quería que las tomas fueran lo más realistas posibles.
Justo este jueves estarán dándose a conocer las nominaciones a los Premios Oscar y estoy consciente que no estará Indy en esa lista, pero así como en su momento disfruté en grande el triunfo de “Flow”, como Mejor Película Animada, la cual contaba las aventuras de un gato y sus amigos, un perro, un capibara, un lémur y un ave; seguiré gozando de las experiencias cinematográficas que nos recuerdan que los animales (aún en el caso de las animaciones –aunque no pierdo la esperanza de que hagan un Live Action de “Flow”-) pueden expresar emociones y conmovernos tanto como el más humano de los actores, porque ese es el objetivo final del “Séptimo Arte” para mí.
P.D.: Ya que hablamos de cine, sólo quiero expresar mi apoyo total a “Frankenstein”, de Guillermo del Toro; que hasta ahora no ha tenido mucho éxito en la temporada de premios, pero que supera por mucho a la favorita de este año “Una batalla tras otra”, de Paul Thomas Anderson, que no es para nada mala, pero no le llega ni a los talones a la hermosísima obra de arte audiovisual creada por el tapatío.
