Opinion

Genio y Figura

Ni Trump, ni Maduro, ni Machado

Francisco BUENROSTRO

La legitimidad ha sido la gran ausente del conflicto EU-Venezuela, porque, luego de la operación “Resolución Absoluta”, que se planeó y ejecutó exitosamente para capturar a Nicolás Maduro y su cónyuge Cilia Flores, millones de venezolanos, tanto en la nación sudamericana como en el exilio, estallaron de júbilo suponiendo el fin de la dictadura que iniciara con Hugo Chávez y que encontrará como sucesor al ahora preso en una cárcel de Nueva York, lo cierto es que el presidente norteamericano Donald Trump no tardó en mostrar sus verdaderas intenciones y evidenció que no buscaba liberar a un país, sino apropiarse de sus recursos naturales.

El pretexto para invadir Venezuela fue capturar a un prófugo de la justicia, pero de ahí a que se esté amenazando por parte del “Tío Sam” con apoderarse del petróleo nomas por sus pistolas (que más bien fueron aviones y helicópteros) hay mucha diferencia, porque eso le quita completamente legitimidad a la acción militar.

Por su parte, Nicolás Maduro era ya un presidente ilegítimo, luego de unas elecciones en las que perdió abrumadoramente, aunque no haya querido aceptar los resultados, por lo que recibió la crítica internacional, prácticamente, de manera unánime, pero aún peor fue la inconformidad del pueblo venezolano, que celebró la caída del dictador, sin comprender que el régimen se mantendrá, sirviendo a otros intereses, pero se mantendrá.

Y en el caso de la líder opositora, y flamante Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, el asunto es que, en aras de derrocar a Maduro, ha sido la primera en apoyar la intervención norteamericana, desde las masacres a lanchas, de supuestos narcotraficantes, hasta el festejo de la incursión armada en territorio venezolano por parte del país de las barras y las estrellas, algo que se podría entender en la opositora número uno del régimen, pero que no es propio de alguien que recibió el galardón con el que la distinguieron. 

Sin embargo, lo que más le resta legitimidad a Machado es que, pese a que ella misma ha exigido que se respeten los resultados de los comicios pasados, donde el ganador fue Edmundo González Urrutia, ahora se promueve, sin el menor pudor, para ser ella la que dirija un nuevo gobierno en Venezuela, así tenga que ser impuesta por Estados Unidos, pese a que ya el propio Trump la desdeñó.

Pero, regresando a las verdaderas intenciones de EU, si bien Maduro y su esposa están ya siendo juzgados ante tribunales estadounidenses por narcoterrorismo; Marco Rubio, secretario de Estado norteamericano, presentó el plan para Venezuela, que consta de tres fases: estabilización, recuperación y transición; que será liderado por el propio Rubio, acompañado de Pete Hegseth, secretario de Defensa y Robert O’Brien, miembro del Consejo Asesor de Inteligencia del presidente Trump, como si ellos ya mandaran en la nación sudamericana, amenazando a la presidenta interina, Delcy Rodríguez, con detenerla también si no colaboraba.

Tal como se ven las cosas en este momento, más allá de izquierdas o derechas, la tiranía va a alza, llámese como se llame y la democracia se está convirtiendo sólo en parte de un discurso cada vez más desgastado.

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