Genio y Figura
“Rehenes, una vez más”
Francisco BUENROSTRO
Les juro que esta semana tenía toda, pero toda la intención de escribir de un tema relajado, motivador, fresco, despolitizado… Pero no, nomás no me dejan y no lo digo por mis editores, ni por el medio en el que publico, donde tengo la más absoluta libertad para tratar cualquier tema, no, en este caso, me refiero a la brutal realidad que nos da una bofetada en la cara, tomándonos de rehenes, una vez más.
Porque, por cruel que parezca, la sociedad en que vivimos, que ha sido víctima de malos gobiernos, pésimos, en su mayoría; que ha sido presa de la delincuencia organizada, y de la desorganizada también, al grado de tener que cambiar nuestros hábitos, encerrándonos temprano en nuestras casas por miedo a ser robados o asesinados, por lo que preferimos mantenernos nosotros tras las rejas protectoras de nuestras viviendas, en lugar de que sean los delincuentes quienes estén en una prisión, teniendo ahora que lidiar con los bloqueos carreteros, no de narcos, si no de productores del campo.
Y sé que me podrán decir que se han visto obligados por las circunstancias a tomar medidas extremas para exigir un precio justo para sus productos, pero sería tanto como justificar que quienes roban, secuestran o matan tuvieron razones de peso que los llevaron a violar la ley, porque no tenían de otra.
No nos engañemos, el tomar vías de comunicación es un delito federal, en el que están de paso privando de su libertad a miles y miles de personas que, al momento de escribir mi columna llevan ya más de 36 horas atorados en el camino, en contra de su voluntad, sin deberla ni temerla.
Entre los afectados hay niños, adultos mayores y personas enfermas o que, inclusive, eran trasladadas para recibir atención médica. Mientras las horas pasan y pasan, el hambre, la sed, el calor y hasta el frío en algunas zonas va menguando el ánimo de los que, en un principio, pretendieron ser empáticos con los manifestantes agropecuarios, pero fue claro que ellos están dispuestos a llegar hasta donde sea necesario, sacrificando a terceros, con tal de conseguir sus demandas.
Cierto es que, en su mayoría, las exigencias de los productores del campo son justas, creo que eso nadie lo pone en duda, pero los cerca de cien bloqueos, en por lo menos tres estados del país: Guanajuato, Jalisco y Michoacán; sólo han perjudicado a personas inocentes, consumidores de frutas y verduras en todo caso, pero no quienes tienen a los inconformes en pésimas condiciones para llevar a cabo su labor, me refiero a las autoridades, los legisladores y hasta empresas ventajosas que quieren pagar una miseria por su esfuerzo.
Quizás una de las cosas que más me ha indignado es ver el cinismo de los manifestantes que alegan que, como acto de buena fe, están repartiendo alimentos y agua entre los afectados, o al menos entre una mínima parte de ellos, como si los plagiarios debieran recibir un agradecimiento por mantener con vida a sus víctimas.
Sin duda que llegar a una solución de este conflicto requiere de generar compromisos, cumplirlos y buscar el beneficio mutuo para todos los involucrados; pero con sus acciones, hoy por hoy, queda claro que los productores del campo pasaron de ser los oprimidos por el sistema a ser los opresores de quienes menos merecen padecer otro tormento más.
