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Cantera Brava

Dos grandes faenas del tapatío Axel López “El Canelo”

en la novillada de triunfadores del Nuevo Progreso

*Lidió con mucho temple a sus astados

*El queretano Andrés García salió al tercio

*Querencia, Garza y “El Pantera”, aplausos

Benjamín Velasco Briceño “Niño de la Fragua”

Luego de que bordara dos grandes faenas en los astados quinto y sexto de la tarde, el tapatío Axel López “El Canelo”, se alzó como el máximo triunfador de la temporada chica en el Nuevo Progreso de Guadalajara y se llevó a casa el trofeo en disputa, dedicado a la memoria del finado novillero jalisciense Alberto Bricio Villaseñor.

Actuando en quinto lugar y vistiendo un terno esmeralda y oro, “El Canelo” se enfrentó primero a “Paulo” No. 952, de 425 kilos, cárdeno oscuro, listón, nevado, caribello y paliabierto y como resultara designado por el jurado como el novillero triunfador en el orden natural del festejo; lidió de igual forma a “Inclusión” sexto del encierro, No. 868 de 405 kilos, cárdeno oscuro, listón, careto, bragado corrido, tocado del pitón izquierdo.

En ambos casos con el percal pegó un farol hacia los medios; dos tandas de lances muy toreros cargando la suerte; dos tandas de verónicas despatarrado y remató con medias verónicas muy suaves, haciendo estallar los tendidos con los oles y el aplauso del respetable público.

Hacia el último tercio en sus dos turnos, cuajó sendas faenas en lidia ordinaria alternando ambos lados (derechazos y naturales) en siete series de cuatro y cinco pases con mucho temple, que adornó con forzados de pecho, cambiados por la espalda, el desdén, los de trinchera, dosantinas y bernardinas; para despenar a “Paulo” de tres pinchazos y una media en buen sitio, lo que fue suficiente para que doblara el morito y se le llamara para saludar en el tercio.

Al enfrentarse a “Inclusión”, rubricó su trasteo con una serie de muletazos rodilla en tierra, los de la firma, el teléfono y un desplante muy torero; perfilándose para la suerte suprema con mucha decisión y buena técnica, por lo que dejó una entera en todo lo alto, que hizo rodar al astado sin necesidad de puntilla; escuchando sonora ovación al momento de recibir una merecida oreja y el valioso trofeo en disputa.

Por su parte el novel queretano Andrés García, vistiendo un traje vino y oro, se enfrentó al cuarto del festejo de nombre “Fortaleza”, No. 826, de 445 kilos, negro mulato, meano, axi-blanco y bien puesto; al que le dibujó dos lances de tanteo, cinco verónicas despatarrado y entre una carretada de olés y aplausos del público, remató al de “Santa Inés” con una ajustada media que se colgó de la cintura.

Después con la franela en sus manos, esculpió nueve tandas de cuatro y cinco pases, tanto con la diestra como por el lado izquierdo, hilvanando su quehacer con forzados de pecho, cambiados por la espalda, muletazos de rodillas por la cara del astado y trincherillas; metiéndose muy temerariamente entre los pitacos del novillo, por lo que escuchó exclamaciones de torero… torero… y una cascada de aplausos.

Dejó una media en buen sitio e hizo que doblara el astado al segundo golpe con la espada de cruceta. Nuevamente fue ovacionado y los aficionados le sacaron para que saludara en el tercio.

Como primer espada actuó el puntero Juan Querencia, quién vistiendo de blanco y plata, se enfrentó a “Cumpleañero” No. 954, de 415 kilos, un negro bragado, delantero, que hizo buena salida y al que el esteta queretano paró con cinco lances de tanteo, tres verónicas abriendo el compás y una media de buen trazo.

Lamentablemente, además de acusar cierta falta de fuerza, es posible que al morito le haya afectado un puyazo que le dieron demás, por lo que rodó varias veces por la arena. Aún así, Juan Querencia, desarrolló un breve trasteo en lidia ordinaria tanto con la de cobrar como por naturales; rubricando su labor con muletazos de rodillas, los de pecho, molinetes y el cambio de manos; para culminar su actuación de un pinchazo y una entera delanterita que fue suficiente para escuchar aplausos del respetable.

El regiomontano Luis Garza, quien vistió de palo de rosa y oro, le hizo fiesta a “Superdotado”, segundo del encierro, herrado con el No. 2, de 460 kilos, negro listón, bragado y corniapretado; al que saludó con un farol hacia las tablas y cinco lances de brega que remató soltando la punta del percal; para luego pegar un quite por dos chicuelinas y una media, que le fueron premiadas con el aplauso de los enterados.

Hacia el último tercio realizó una faena de mérito por sus ganas de triunfar, engarzando nueve tandas por ambos lados de cuatro y cinco pases, iniciando su trasteo con doblones, para rematar con forzados de pecho, molinetes, bernardinas y hacer sonar la música en las alturas. Mató de una entera caída y escucho aplausos.

Aun cuando estuvo voluntarioso buscando agradar a los aficionados con su toreo espectacular, el ecuatoriano Juan Palacios “El Pantera”, quien vistió de negro y azabache, no corrió con la suerte necesaria para obtener el triunfo y luego de recibir con un farol de rodillas hacia los medios a ”Cariñoso”, No. 910, de 380 kilos, negro listón, meano, bien puesto; le pegó tres chicuelinas y un afarolado que le fueron reconocidos por el cotarro.

Lamentablemente el morucho se despitorró en el burladero de la derecha del de matadores y fue sustituido por “Tío” No. 48 de 450 kilos, negro listón y delantero, que fue áspero y desarrollo sentido; por lo que no se pudo acomodar del todo para cuajar una faena de éxito.

Con los rehiletes y al intentar su famoso par del “Pantera”, solo acertó en el tercer viaje, dejando los garapullos en buen sitio.

Su labor con la pañosa fue breve y básicamente derechista; en tres tandas de cinco pases sin acomodarse del todo, dadas las dificultades que presentó el astado y luego de realizar un trasteo de aliño, pasaportó a “Tío” de una entera en buen sitio y escuchó breves aplausos que le brindó el conglomerado.

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