Lulú Osnaya busca entender la relación humana con materiales de ritos mortuorios
“Lulú Osnaya trabaja con materiales que son muy cotidianos para todos como la cebolla, el papel, el azúcar o la sal, pero los trabaja desde una perspectiva ceremonial relacionada a los contextos funerarios”: Tita Ochoa, curadora
Redacción – Dimensión
La artista visual originaria de la Ciudad de México, Lulú Osnaya, presentó en Colima su exposición Materialidad Ritual. Escultura textil y orgánica, una propuesta que retoma elementos asociados a rituales funerarios como la cebolla, la sal, el azúcar, la cera y el papel. La muestra fue inaugurada este fin de semana en el Museo Universitario Fernando del Paso, como parte de las actividades conmemorativas por el 15 aniversario de este recinto cultural.
En representación del rector Christian Jorge Torres Ortiz Zermeño, el coordinador general de Extensión Universitaria, Carlos Ramírez Vuelvas, inauguró la exposición y agradeció a la artista por sumarse a las actividades del 15 aniversario. Además, reconoció en su obra “una propuesta que resalta los valores estéticos y culturales que el Museo Fernando del Paso ha promovido a lo largo de sus cinco lustros de vida”.
En la obra de la maestra Lulú Osnaya, añadió, “podemos encontrar una propuesta muy original y de vanguardia que nos invita, a través de la contemplación de las piezas, a la reflexión sobre nuestro tránsito por la vida, sobre la tradición y la memoria”.
También destacó en la obra de Lulú Osnaya “un arte que sugiere nuevas formas para interpretar nuestra realidad, y nos hace partícipes de la evolución de los materiales y de cada una de las piezas. “Además, quiero reconocer la labor de la maestra Tita Ochoa por el excelente trabajo curatorial que se realizó para esta exposición”.
Finalmente, agradeció la generosidad de la invitada al compartir con estudiantes del Departamento de Artes Visuales del IUBA sus conocimientos y visión artística, ya que “son oportunidades muy valiosas para dialogar con creadores que están innovando y ofreciendo nuevas lecturas al arte contemporáneo en México”.
En su intervención, la directora general de Museos y Acervo Cultural, Claudia Morales Centeno, resaltó que el trabajo de la invitada se distingue por investigar la relación entre la materialidad, memoria y ritual, dando lugar a piezas que no solo se observan, dijo, sino que también “se perciben desde lo sensorial y lo simbólico; en su obra, los materiales dejan de ser objetos inertes y se convierten en portadores de significado”.
Añadió que, a través de procesos experimentales, la artista construye un lenguaje visual, en el cual lo orgánico adquiere nuevas formas y lecturas, estableciendo un diálogo entre lo íntimo y lo colectivo, entre la tradición y la contemporaneidad. “Las piezas que hoy nos convocan, no solo son esculturas, son registros sensibles de la relación que mantenemos con la ausencia, con el recuerdo y la transformación. En ellas, la materia se transforma en testimonio, símbolo, y en un puente entre lo tangible y lo simbólico”.
Para finalizar, señaló que esta obra propone al espectador “una reflexión profunda sobre la transformación de la materia cuando ha sido parte de un acto cargado de significado y de qué manera el arte puede reinterpretar nuestras tradiciones desde nuevas formas de sensibilidad”. Desde la Universidad de Colima, concluyó, “reafirmamos nuestro compromiso con la promoción de propuestas artísticas contemporáneas que dialogan con nuestra identidad cultural y enriquecen la reflexión colectiva”.
En su turno al micrófono, la directora del Museo Fernando del Paso, Ada Karmina Benavides, destacó el cuidado que requirió tanto el traslado como el montaje de la obra por la naturaleza delicada de las piezas. “Junto a la artista nos adentramos en una especie de ritual y aquí mismo en el museo se plancharon, hilvanaron y peinaron cada una de las piezas. Por su parte, los técnicos, la curadora, el museógrafo y todo el equipo, se sumergió en este trabajo que, al parecer, daba vida al material que llegó en estas cajas cuidadosamente elaboradas y traídas por la maestra”.
Compartió que el trabajo de montaje resultó ser un gran aprendizaje para todo el equipo del museo, porque se enfrentaron a un reto que no habían tenido anteriormente con ninguna otra exposición. “Quiero mencionar también la disposición de la maestra Osnaya para entrar en contacto con toda la comunidad del Departamento de Artes Visuales del IUBA, así como el conversatorio previo que se realizó en nuestro museo, donde la artista pudo entablar un diálogo directo con los estudiantes de nuestra casa de estudios”.
La curadora del museo Tita Ochoa dijo que es precisamente la materialidad lo que rige la propuesta de la artista invitada y, por lo tanto, es el eje central de la narrativa curatorial de la exposición. “Lulú Osnaya trabaja con materiales que son muy cotidianos para todos como la cebolla, el papel, el azúcar o la sal, pero los trabaja desde una perspectiva ceremonial relacionada a los contextos funerarios. Trabaja con estos materiales dialogando con ellos, atendiendo sus características, sus rasgos, sus cualidades y las indicaciones que el mismo material le propone para dar origen y forma a mantos, capullos y reliquias”.
En este sentido, añadió que el aspecto ritual y ceremonial está presente también en los procesos de creación artística, “porque un rasgo o una acción que se repite infinidad de veces, como desprender la epidermis de la cebolla o cortar papel, se convierte en un ritual que les otorga cualidades y esencia a sus piezas. “Al mismo tiempo, estas piezas son trabajadas a través de un proceso muy minucioso, tanto en la producción de los objetos, como en la investigación de los materiales”.
Explicó que Lulú Osnaya mezcla técnicas tradicionales con técnicas experimentales para dar vida a cada una de sus piezas, “y propone mirarlas desde un nuevo enfoque, que nos permita momentos de contemplación”. Agregó que “en estos tiempos tan acelerados, con dinámicas de vida en las que estamos tan pendientes de las pantallas y de los aparatos electrónicos, los museos y las artes visuales nos proponen detenernos a contemplar las cualidades de esta materialidad y los rituales que nosotros mismos podemos hacer al recorrer una sala de exposiciones”.
Al hacer uso de la voz, la artista Lulú Osnaya agradeció la invitación realizada por la Universidad de Colima a través del Museo Fernando del Paso, para mostrar su propuesta al público de Colima. Dijo que Materialidad ritual es parte de una investigación que lleva realizando cerca de nueve años: “En ella, a través del textil, busco entender y traducir la relación que tenemos con los objetos y materiales involucrados con los ritos mortuorios”.
En este sentido, añadió que su propuesta consiste en extraer un elemento de los ritos de paso y darles en sus piezas la misma importancia y el mismo poder que tienen durante el rito. “En mi caso, recuerdo los funerales en mi familia, cuando todavía se hacían en casa, cuando se ponía un platito con vinagre y cebolla como un elemento de protección. Si bien es un detalle muy pequeño y sencillo, tomaba un poder especial por todas las sensaciones y emociones que rodeaban a ese momento”.
Finalmente, señaló que materiales como la cebolla son utilizados también en los rituales mortuorios de diversas regiones y culturas alrededor del mundo.
Sobre su proceso creativo agregó: “Estos textiles son hechos con epidermis de cebolla que voy rehidratado, son textiles vivos que están envejeciendo y poco a poco se van deteriorando, pero yo ralentizo ese proceso lo más que puedo, porque creo que en ese proceso de fragilidad y en esa pérdida podemos vernos reflejados. Las piezas de esta exposición equivalen a una tonelada de cebollas blancas, moradas y amarillas”.
