Paracaídas
UdeC: la ciencia que sí toca tierra
Rogelio GUEDEA
Cuando se habla de universidades públicas solemos pensar en aulas, estudiantes y títulos. Pero una de sus funciones más importantes ocurre muchas veces fuera del radar: la investigación.
En la Universidad de Colima, varios proyectos en marcha muestran que la ciencia universitaria no es un ejercicio abstracto, sino una herramienta concreta para enfrentar problemas reales de la sociedad.
En el campo de la salud, por ejemplo, el equipo encabezado por Ricardo Antonio Navarro Polanco estudia el cáncer de mama triple negativo, uno de los más agresivos. Su investigación busca identificar mecanismos moleculares que permitan abrir nuevas rutas para el diagnóstico temprano y el desarrollo de tratamientos más eficaces.
En esa misma línea, el químico Francisco J. Martínez Martínez trabaja en el diseño de compuestos anticancerígenos inspirados en medicamentos ya existentes, con el objetivo de mejorar su eficacia terapéutica.
Paralelamente, la investigadora Irene Díaz Reval, responsable técnica, analiza nuevas combinaciones de fármacos que podrían ofrecer mejores alternativas para aliviar el dolor artrítico con menos efectos secundarios. La ciencia universitaria también explora ideas que, a primera vista, parecen inesperadas.
Un proyecto dirigido por Javier F. Alamilla González, investiga las posibles propiedades antidepresivas de la capsaicina, la sustancia que da el picante al chile.
En el terreno ambiental, el investigador Ismael Alejandro Aguayo Villarreal participa en una colaboración internacional que busca desarrollar materiales y sensores para detectar contaminantes en el agua, un desafío cada vez más urgente.
La universidad también observa su propio entorno. Jesús Enrique Castrejón Antonio lidera investigación sobre los escarabajos ambrosiales presentes en los ecosistemas de Colima, mientras que Edgar Alfredo Nande Vázquez es responsable, con otro equipo, de analizar el impacto del sistema de tutorías universitarias en la permanencia estudiantil.
Y quizá uno de los proyectos más visibles sea el sistema acuapónico desarrollado por Carlos Alberto Torres Cantero, como responsable técnico, que combina tecnología, monitoreo de datos e inteligencia artificial para producir alimentos de manera sustentable y replicable en comunidades. Visto en conjunto, estos proyectos dicen algo claro: la Universidad de Colima no solo forma profesionistas.
También produce conocimiento útil, desarrolla soluciones y contribuye directamente al bienestar de la sociedad colimense. Esa es, al final, la verdadera razón de ser de una universidad pública.
—
Rogelio Guedea
rguedea@ucol.mx
rguedea1974@gmail.com
sitio web: www.rogelioguedea.com
Twitter: @rogelioguedea
