Opinion

Compartiendo diálogos conmigo mismo

El espíritu del mal; a combate

Víctor CORCOBA HERRERO

corcoba@telefonica.net

EL HIJO RESISTE LA TENTATIVA DE LEALTAD AL PADRE: En este hecho, percibimos la reyerta de dimensión universal, donde las fuerzas del maligno son tentadoras, contrarias al plan salvífico que Jesús proclama y vive en primera persona. Realmente, con Cristo se inicia el tiempo de la nueva creación, bajo el paraguas de una inédita y perfecta alianza, entre lo divino y lo humano. Esta lucha contra el mal, nos implica a cada uno de nosotros, llamados a seguir el modelo del Maestro.

I.- ¿CÓMO SE GANAN EL PAN LOS POBRES?:

CON EL PENITENTE ESPÍRITU ORANTE

La fuerza de los días es un sondear,

un crecer y un recrearse convenido;

pues no hay mejor correspondencia,

que estimarse para articular latidos,

y valorar el vínculo de lo amistoso.

Es verdad que todos formamos uno,

y que nadie es dispensa de ninguno;

tampoco el Hijo de Dios se aplaude,

no ingiere privilegio alguno de ello,

y justifica ganar el pan con el sudor.

Así prefiere ser como sus hermanos,

se niega a las ventajas que le ofrece

el diablo, mientras Él pasa hambre,

y siente sed de justicia en un globo,

mal vestido y revestido de egoísmo.

II.- ¿PARA QUÉ HEMOS VENIDO AL MUNDO?:

PARA APROXIMARNOS A DIOS Y ENTRE SÍ

Satanás llevó a Jesús al lugar santo,

lo llamó a subir al alero del templo,

a tirarse desde lo alto del pedestal, 

para ser recogido por los serafines,

y acogido por las ternuras celestes.

Objetar los bandos de la naturaleza,

es contradecir el oriundo horizonte;

es moverse y removerse en el caos,

porque hemos venido a respetarnos,

a ser el armazón de unión y unidad.

Nuestro fin es desvivirnos por vivir,

hasta volver amigos a los enemigos,

restaurando maldades por bondades,

que la vida es conciliarse y hallarse,

con el vivo empeño de fraternizarse.

III.- ¿PERO DE QUIÉN ES ESTE MUNDO?:

SERÁ DEL BIEN, NUNCA DEL MAL

El demonio trama su oferta a Jesús,

como si fuese el patrón del mundo,

y todo el cosmos le correspondiese;

su afán es suplantar al mismo Dios,

y su desvelo tener adoración diaria.

La invitación del perverso es feroz,

vocea un beneficio muy agonizante; 

que el Hijo desatienda el itinerario,

proyectado por el Padre y se revele

contra sí, que es la verdad y el todo.

La respuesta de Jesús es primordial,

a la hora de asistirnos y de velarnos;

pues no sólo la fortuna nos reanima,

es preciso mover el don del espíritu,

quitarse de aquí y subir a las alturas.

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