Genio y figura
Guerra Civil a la vista
Francisco BUENROSTRO
Es curioso como el presidente estadounidense Donald Trump se ha encaprichado tanto en apoderarse de otros países como Venezuela o territorios como Groelandia, e incluso de su vecino Canadá, aunque sea de facto o a través de amenazantes publicaciones realizadas con Inteligencia Artificial, en las que se siente el dueño del mundo, cuando, en contraparte, su popularidad al interior de su propia nación se desploma en caída libre, pese a que él mismo asegura que, si volviera a ir por la presidencia de la Unión Americana, ganaría de nuevo.
Peor aún, el conflicto que se vive en los Estados Unidos ya no se limita a deportaciones masivas, sino que la escalada de violencia del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) ha llevado ya al homicidio de dos personas, tan sólo en los últimos días, en Minneapolis, Minnesota, como son Renee Nicole Good y Alex Pretti, hechos documentados en video que evidencian la brutalidad de los agentes federales.
En esta población, donde se ha mostrado mayor presencia de ICE, no sólo hay una gran cantidad de mexicanos, sino también una importante comunidad de somalíes, quienes llegaron con visa humanitaria tras las matanzas en su país en los años 90.
Hoy todos ellos son blanco de redadas, sin importar si cuentan con papeles o no: la caza es por color, por raza, por odio puro y crudo. La respuesta del alcalde de Minneapolis, Jacob Lawrence Frey, y del gobernador de Minnesota, Tim Walz, no se hizo esperar y condenaron enérgicamente la actuación de las hordas trumpianas, al grado de masacrar a una mujer dentro de su auto o a un enfermero que intentó proteger a una señora, con agentes que actúan como si fueran miembros del Ku Klux Klan o de la Gestapo.
El odio es una semilla que crece sin control, y hoy se está trasladando al resto de la Unión Americana, provocando que en estados como California, Nueva York e Illinois, entre muchos otros, crezca la animadversión contra Trump, lo que podría derivar en una especie de guerra civil, al grado de que hasta aliados republicanos como Greg Abbott le han pedido bajarle dos rayitas a las redadas.
Más allá del descontento internacional y de los organismos defensores de derechos humanos, el verdadero riesgo para Donald Trump es que la posibilidad de un conflicto interno en los 50 estados sea hoy más real que nunca, considerando que la población latina supera los 65 millones de habitantes en Estados Unidos, es decir, uno de cada cinco estadounidenses, sin contar inmigrantes de Asia, África, Europa del Este y millones de norteamericanos inconformes con su gobierno.
El hielo (ice) de las tormentas invernales ha pegado duro, pero el otro ICE, el de los escuadrones racistas, ha dolido todavía más.
