Opinion

Genio y figura

WHO’S NEXT?

Francisco BUENROSTRO

Ustedes disculparán mi título en otro idioma, pero es que justo esa es la pregunta que pareciera estarse haciendo constantemente el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump; cuya traducción al español sería: “¿Quién sigue?”, en franca alusión al siguiente objetivo del líder estadounidense.

De sobra se ha comentado la incursión armada del país de las barras y las estrellas en territorio venezolano, con la misión “aparente” de capturar al dictador Nicolás Maduro y su esposa, y me refiero de esta forma a la misión porque ha quedado claro que era sólo una “cortina de humo” para apoderarse del petróleo y otros recursos energéticos, ahora que Trump tiene comiendo de su mano a la mandataria interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, a quien incluso acusan de haber puesto en bandeja de plata al sucesor del chavismo, con la complicidad de su hermano Jorge.

Cierto que en los discursos Rodríguez ha sido retadora y nacionalista, pero en los hechos ha accedido a dejar libres a presos políticos y además existe una versión no confirmada de que ella misma donó una importante cantidad a la más reciente campaña de reelección de Trump.

Pero ahora, la desmedida sed de poder del mandatario norteamericano apunta a otras naciones como Groenlandia, territorio perteneciente a Dinamarca, que luce como un “suculento platillo energético”, aun a costa de enemistarse con la OTAN, porque para eso son el, autoproclamado, país más poderoso del planeta.

A estas alturas, el pretexto es lo de menos. Así como en su momento fueron las armas de destrucción masiva de Irak o ahora el narcoestado terrorista de Maduro, Trump está dispuesto a llegar hasta sus últimas consecuencias con tal de seguir sumando victorias militares, que irónicamente espera le den, entre otros beneficios, el Premio Nobel de la Paz, ese que la misma María Corina Machado ha ofrecido en tributo al presidente de E.U. con tal de que le dé su anuencia para gobernar Venezuela.

Las opciones para la Unión Americana son muchas: construir un complejo turístico en la Franja de Gaza, objetivos estratégicos en Colombia o Cuba, o cazar capos del narcotráfico en México. No importa: se trata de doblegar, conquistar o hacer arrodillarse a punta de arancelazos, como ya lo ha intentado con China, aunque midiendo el terreno, consciente de que Estados Unidos necesita más de los chinos y de que una confrontación directa podría sumar a Rusia y Corea del Norte.

¿Hasta dónde llegará Trump? No lo sé, pero como dice el dicho: “El valiente vive hasta que el cobarde quiere”. Cada vez son más las naciones inconformes, cada vez menos sus aliados, y de una cosa puedo estar seguro: no me van a renovar mi visa estadounidense después de esta columna, pero al cabo que no quería.

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