Héctor Daniel, el músico de la Madero
*La calle es el escenario que cualquiera que se diga músico, tiene que afrontar
*Héctor Daniel Rincón Cantero toca el saxofón para los transeúntes del centro, Colima
Roberto LUNA – Dimensión
En la calle Madero frente al jardín Torres Quintero, ahí afuera de la zapatería, es inevitable escuchar al maestro Héctor Daniel Rincón Cantero, músico de profesión, quien toca el saxofón con una alegría y satisfacción diaria, otorgando al centro de la capital colimense un auténtico toque de identidad cultural.
A la par que el murmullo del vaivén de la gente acrecienta, se escucha sin dificultad la melodía de la canción “Piel Canela” interpretada por el trio “Los Panchos”, fluyendo entre el choque de ruidos propios de una importante calle principal.
“Estoy dedicándome a tocar música de saxofón, con el saxofón soprano, música instrumental para alegrar un poquito aquí la pasada de las personas en la calle Madero”.
Héctor cuenta que lleva unos ocho meses tocando en ese lugar, y si bien comenzó motivado por una necesidad económica, asegura que de igual forma, había en él esa inquietud de experimentar lo que es tocar en la calle.
“Siempre era un reto venir a tocar aquí, al aire libre… y yo veía personas así tocando y tenía como otros prejuicios… pero lo hice como un reto para mí mismo y estoy aquí viendo las experiencias que se ganan y la práctica que tengo, a la vez que toco y me apoyan, todo eso que se gana aquí”.
LA VIDA DE UN MÚSICO
Antes de que la pandemia viniera a cambiar la vida de todos los mexicanos, el maestro Héctor Rincón solía tocar el piano en los bares y hoteles de Manzanillo, entre ellos destacó el Barceló Karmina Palace, el cual asegura haber sido parte de sus experiencias más significativas “era una cosa muy bonita tocar para mucha gente importante que va a ese hotel que es de primera… Pero se vino la pandemia y dejé de trabajar, se vinieron muchas dificultades”.
Posteriormente comenta que trabajó como maestro de piano para la Universidad de Colima, en el IUBA, y por razones que él señala como un “bache” en su vida, se encuentra adaptándose a su nuevo escenario “ahorita yo estoy viniendo a tocar el saxofón, muy diferente al piano, practico el piano y estoy tocando sonatas de Beethoven, de Mozart de Haydn… Lo que estoy haciendo es tocar el saxofón aquí, pero llevo años practicando la música del piano, que es lo mío, es mi instrumento”.
EL ARTE DE LA COTIDIANIDAD
La música es un arte que pocos logran reconocer el esfuerzo que hay detrás, y en un sentido más específico, la calle es el escenario más complejo al que cualquier artista se pueda enfrentar, pues las dificultades varían desde el lugar donde te vas a “plantar”, el tiempo que le vas a dedicar, el calor, la indiferencia, la técnica y la crítica.
“La dificultad es que estés aquí, y estés con alegría tocando, porque tocar y transmitir la música y darle alegría a lo que haces, es un reto, es traer carácter para tocar, te pega el sol y sientes que te asoleas, no, tienes que estar alegre y transmitiendo música”.
EL MÚSICO DE LA MADERO
Lo cierto es que ha pasado un tiempo en el que las personas han comenzado a notarlo, pues ocho meses de continua presentación en el mismo lugar, ya vuelven a Héctor parte del paisaje urbano colimote. A veces una hora y media por la mañana, algunas otras también por las tardes, pero es raro el día que no se le escucha ambientar el paso de los transeúntes, conductores y de aquellos locatarios de la zona.
“Cuando tocas para la gente que va pasando es muy diferente, pero el reto es que toques como si te están escuchando o que te están poniendo atención, aquí tienes que hacer que la gente te tome en cuenta, tome atención de lo que estás haciendo, es el poder lograr cosas diferentes y es un esfuerzo más grande”.
