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Pablo Hermoso de Mendoza, dijo adiós a La Petatera

A hombros de los aficionados “el mago del rejón” abandonó por última vez el ruedo de la artesanía más grande del mundo

Francisco Castañeda Avila – Dimensión

Fotos de Mario A. Gaitán J.

Tarde soleada, tarde de toros en La Petatera, segunda corrida formal de la edición 167 de los Festejos Charrotaurinos, Villa de Álvarez 2024, una plaza a su máxima capacidad, lleno hasta las banderas, miles de aficionados a la fiesta brava se dieron cita para despedir al mejor rejoneador del mundo, Pablo Hermoso de Mendoza.

En medio de sonora ovación, “el mago del rejón” y Antonio García “El Chihuahua”, salieron a hombros tras cortar los apéndices del segundo de la tarde y las del cuarto del encierro respectivamente.

“El Chihuahua” se enfrentó al que abrió plaza de nombre Perla Negra, un negro mulato, meano, bien puesto, de 475 kilos y al cuarto de la tarde Argento, cárdeno oscuro, nevado, de 480 kilos; a los que les cuajó dos faenas de mérito de hasta ocho tandas de cuatro y cinco pases.

Con la capa le pegó al primero de la tarde un farol de rodillas, tres lances de tanteo y tres verónicas que remató con un manguerazo de Villalta y a Argento lo saludó con dos largas cambiadas de rodillas y siete lances de tanteo; para pegar después un quite por navarras que firmó con otro manguerazo.

Hacia el último tercio en sus dos turnos, bordó un trasteo tanto por derechazos, como por naturales y se adornó con molinetes de rodillas, derechazos y muletazos en redondo también de hinojos, un molinete erguido, así como forzados de pecho, abanicos y muletazos por alto.

Lamentablemente a Perla Negra lo despenó de cinco pinchazos y una entera en buen sitio, escuchando un aviso que le mandó el Juez de Plaza y a su segundo astado lo pasaportó de una entera caída; para recibir una oreja por parte de la Autoridad y una más a petición del público.

PABLO HERMOSO DE MENDOZA

Tomando un acuerdo previo y por cortesía de sus alternantes, el centauro navarro Pablo Hermoso de Mendosa, se enfrentó primero al morucho que saltó al ruedo en segundo lugar, de nombre Testor, de 480 kilos, un cárdeno oscuro, delantero y al quinto de la corrida Rejuvenón de 490 kilos, cárdeno oscuro, bragado, meano, axiblanco, delantero y paliabierto; pasando al primero de los mencionados con un rejón de castigo y al segundo con dos reiletazos.

Estuvo certero con los palitroques a una mano, con las banderillas cortas y a dos manos las que colocó al cambio, así como al cuarteo; para salir cabalgando a la grupa, al estribo y realizar varios quiebres y cabriolas como una forma de matizar su toreo a la jineta.

Los caballos utilizados en el primer toro de salida Pistolas (1 rejón de castigo); en banderillas Talento (3 banderillas) e Ilusión (2 banderillas); y para el último tercio Nilton (tres cortas y un rejón de muerte).

A Testor lo despenó con un rejón de muerte entero y caído y el Juez le concedió una oreja y una más a petición del respetable; en tanto que a Rejuvenón lo pasaportó de dos pinchazos, una media y una de tres cuartos ambas caídas; escuchando tan solo el aplauso del cotarro.

Los caballos utilizados en el segundo toro de salida Pachuli (2 rejones de castigo); en banderillas Nairobi (2 banderillas) y Malbec (2 banderillas): y para el último tercio Justiciero (tres cortas, un par a dos manos y dos rejones de muerte tras tres pinchazos).

LEO VALADEZ

Por su parte el hidrocálido Leo Valadez, quien vistió de grana y oro, se enfrentó a Trotamundos tercero del encierro, No. 21 de 500 kilos, cárdeno oscuro y delantero; así como a Príncipe No. 121, de 475 kilos, a los que bregó por lances de tanteo; además de ejecutar un quite por navarras, que remató muy toreramente soltando una punta del percal.

Con la pañosa en lidia ordinaria por ambos lados (derechazos y naturales) cuajó dos faenas de siete u ocho tandas respectivamente, de tres y cuatro muletazos; adornándose con molinetes de rodillas, forzados de pecho, pases en redondo, los de la firma y el martinete.

Lamentablemente el tercero del encierro acusó mansedumbre y regateó las embestidas, por lo que poco pudo hacer y abreviando le dejó dos pinchazos y una entera de no muy buenos efectos por lo que escuchó un aviso. Y con él cierra plaza que fue noble y justo de bravura, aun cuando se pedía el indulto, culminó su labor con dos pinchazos y una entera en buen sitio, para escuchar un aviso y recibir una oreja por su voluntarioso trasteo.

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