Regresa PequesUcol, ahora en su nueva faceta, como Loromanía
Se enfoca en compensar el retraso motriz y cognitivo, que algunos menores padecen
Esto, debido al prolongado periodo de confinamiento
Santiago Castañeda Ponce | Dimensión
Loromanía regresó como un nuevo programa, luego de PequesUcol y de 2 años de ausencia, debido a la pandemia de Covid-19.
Es un programa que realiza la Facultad de Ciencias de la Educación, en coordinación con el Voluntariado de la Universidad de Colima, ajustado a la actual agenda rectoral, para ofrecer nuevamente a las y los trabajadores universitarios, un apoyo en el cuidado de sus hijos e hijas, los últimos viernes de cada mes, cuando suspenden clases en escuelas de nivel básico.
Además, con este programa, estudiantes y profesores de la Facultad de Ciencias de la Educación ponen en práctica habilidades y herramientas, en un escenario real.
Así dio a conocer, en entrevista, la coordinadora de Loromanía, Rossana Tamara Medina Valencia, quien explicó que no es el mismo programa de los años pasados, porque las condiciones, ahora no son las mismas.
Sin embargo, destacó, sigue siendo un servicio para la comunidad universitaria y público en general, además de un día de recreación y aprendizaje para los y las menores que participan:
“Loromanía es diferente, porque muchas veces no podemos detectar en casa el atraso tan grande que tienen nuestros hijos, luego de 2 años de aislamiento, en función de la convivencia y la motricidad”.
Rossana Tamara explicó que estas áreas son las que se afectaron más y que, al retomar la actividad, “nos costó trabajo, porque sabíamos que vendrían con limitaciones, pero no como las vimos”, remarcó.
Por este motivo, se dedicaron a rediseñar las actividades, para reconocer nuevamente el cuerpo: “Constatamos que les costó mucho trabajo a las niñas y niños, realizar actividades básicas de su desarrollo motriz desde los cuatro, cinco y seis años, como atrapar, botar, saltar y encestar”, mencionó.
En este sentido, puntualizó que otro hallazgo, fue la convivencia, interacción social y la manifestación de las emociones, lo cual es complejo:
“Aunque tenemos las restricciones propias de la pandemia, procuramos que las actividades sean colaborativas, para que exista comunicación, porque, en la medida de lo posible, necesitamos tener contacto con ellos”.
Medina Valencia explicó que los viernes, fines de cada mes, siguen trabajando áreas, tales como tecnología, juegos, deporte, acondicionamiento físico, programas literarios, arte y más actividades de recreación.

Esto, para que las y los niños gocen y disfruten estos escenarios, durante su estancia en los espacios universitarios.
También dio a conocer que estudiantes del cuarto semestre de la Licenciatura en Educación Física y Deporte, cursan con Loromanía, la materia de Recreación, la cual consiste en ofrecerles a los pequeños escenarios donde tengan distintas alternativas de talleres recreativos.
Desde que nació esta iniciativa, hace nueve años, continuó, “somos un programa incluyente, donde tenemos la fortaleza en educación especial y enseñanza de matemáticas”.

Medina Valencia comentó que académicos de estas dos licenciaturas, encuentran también un escenario de prácticas, y explicó que al recibir a un niño con alguna discapacidad, se hace la evaluación correspondiente y se detecta la necesidad que tiene al realizar las actividades correspondientes.
Adelantó que en los siguientes días, cierran las evaluaciones de estudiantes, pero ya se encuentra en puerta el siguiente y renovado proyecto, en el cual cada verano participan estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Educación.

